
Muy a menudo, "MIS tormentas" coinciden con el cambio de estación, sobre todo del Verano al Otoño, ya en el Otoño, negros nubarrones empiezan a surgir, los veo avanzar hacia mi, intento evitarlos, sustituirlos por un cielo azul y soleado en mi mente, pero no hay manera, lentamente se apoderan de mi cielo y estalla la tormenta, hace un tiempo vengo sufriendo un verdadero bombardeo, de ideas, de recuerdos del pasado, de presente, de futuro, buenos y malos pero todos ciertos, no siempre conexos ni con pleno sentido, creo que es lo que mas se puede parecer a una gran tormenta, pero en mi interior.
Mi vida comienza a pasar a toda velocidad por mi mente, no se muy bien si estoy despierto o es un sueño, comienza desde mi nacimiento y corta vida en Asturias, la muerte de mi padre a sus tempranos 26 años, mi orfandad, la viudez y el nuevo matrimonio de mi madre, la playa de Gijón, la trampa en la arena y mi pata chunga, la gangrena de mi pata, la amenaza de amputación de toda la pierna derecha, se necesita una operación urgente, la entrega de mi personita a mi tía adinerada que se hacia cargo de mi costosa operación es imprescindible para salvar mi pierna de la amputación, ocasionaría que nunca mas volvería a ver a mi madre biológica, ocupando desde mis siete años su lugar, mi tía, la vida corta a mis siete años en San Sebastian, la primera comunión, el Colegio de los Marianistas, la cuesta Aldapeta, La Concha, la Isla, la bahia, la Parte vieja, el rompeolas, el Urumea y el Kursaal.
Venezuela, adonde llego a los 7 años, ¡La felicidad!, la larga pero alegre lucha por recobrar la movilidad de mi pierna y tobillo para poder desechar las muletas primero y los aparatos ortopédicos después, solo pasan unos 4 años y de nuevo a España, San Sebastian, con el pretexto de mandarme a estudiar, envían a mi prima fuera de Caracas con males de amor no deseados por la familia, las palizas de mi prima que me da con generosidad sin motivo alguno, me culpa de su exilio y todos sus males, nadie lo sabe todavia, pero luego se le diagnosticó Esquizofrenia, el intento de partirme la cabeza con el gancho de cocina, las patadas en el suelo, las grandes palizas, el intento de ensartarme con el cuchillo de cocina, ¿Como olvidar tanto terror? mi escapada frustrada a Francia, a punto de mandarme a Indochina entonces en guerra con Francia (Hoy Vietnam) , La Guardia civil me rescata de la policía francesa y me conduce a casa, palizas de nuevo, mi primer amor de preadolescente, la tregua parcial de los años de internado en el Colegio de Lecaroz y de regreso a San Sebastián.
La huida al ejército falsificando documentos para poder ingresar porque me la denegaban por ser menor de edad, podría así evitar las palizas que arreciaban y sobrevivir a tanto sufrimiento, el ejército del Aire, el truco para que los médicos militares no vieran mi pata chunga...jajaja León, el frío y el hambre, las muelas que estallaban con el agua helada, la lucha para vencer tantas vicisitudes, fotógrafo de ocasión, los primeros dineros que gano, los bocatas de sardinas y el tintorro malo, por fin, manjar de dioses...jajaja, la marcha a Madrid, Me libro de la Siberia de León, la entrada a estudiar en la Escuela de Sanidad del EA, fin de los estudios y destino en Logroño, de enfermero- practicante en el ejército, en la Enfermeria de la Base Aérea de la escuela de aprendices, días felices, la buena vida, las primeras amiguitas de juventud, dinerito extra poniendo inyecciones, pero finalmente descubro que este tipo de vida no tiene futuro, no al que yo aspiro, y además el ejército no es lo mio y consigo la baja y la licencia, utilizando mi pata chunga...jajaja
La muerte en Venezuela de mi primo, el hijo menor de mi tía que yo llamaba hermano, de un tiro en la cabeza, en accidente, mi tía clama por mi, y vuelta a Venezuela, Caracas, Valencia, la gerencia de los cines y los cientos de películas, en unos pocos años mas, la independencia de la familia, Ciudad Bolivar, visitador médico, gerente en Puerto la Cruz, viaje a Canadá a aprender inglés y el primer contacto con la Universidad en Montreal, Toronto, Las Cataratas del Niagara, los juegos amorosos, ella y después el amor, mi matrimonio, mi primera hija, la mayor favorita, canadiense, USA, Nueva York, Miami, otra vez Venezuela, de nuevo por mutua elección, creíamos quedarnos quietos ya para siempre en Caracas, la gerencia de Marketing, la felicidad, la buena vida, el dinero abundante, el disfrute del amor pleno, el estudio de mercados por todos los países de América latina que me haría pasar por un intento de golpe de estado en La Paz, Bolivia y el de Pinochet en Chile con el palacio de la Moneda humeante cuando llegué a Santiago, enseguida Buenos Aires, Bogotá, mi segunda hija caraqueña.
Los fines de semana en la autocaravana en playas increíbles, las enormes hogueras hechas con los arboles que el mar dejaba en las playas salvajes que duraban de una semana a la siguiente, y el ron con agua de coco, las ostras pequeñitas y deliciosas del Caribe, la cerveza Polar helada, el contacto y la hermandad con el mejor y mas noble pueblo del mundo, el venezolano, yo por fin, también venezolano, mi niña pequeña preferida que nace en Caracas,no puedo olvidar a Berta, la visita del amigo judas y traidor que generó mi marcha a España y cambió mi vida.
La estancia en San Francisco y Los Ángeles, la Universidad de California en Davis, enseguida
La nueva vida en España con la familia a cuatro, la empresa, la vida al pie de La Sierra de Gredos, la construcción de la casa de campo largamente soñada, la buena vida, la felicidad, el dinero y el amor, Italia, Grecia, Francia, Portugal, países a los que exportábamos y adonde tenia que ir con frecuencia, las vacaciones, la Isla de Elba, y desgraciadamente el fin del amor, Avila, el divorcio, la amargura, la soledad, la huida infinita y continua de mi mismo y de todo, el final de una etapa empresarial, la traición del amigo y las amistades fallidas, el aislamiento de todos, el tremendo sufrimiento a superar...
Andalucía, mi refugio, al fin, el reposo del guerrero, se van restañando las heridas, las gerencias, ella, y la otra, la soledad y la pobreza, voluntaria la primera y forzada la segunda, como forma de vida, en unos años mas comienza la era del ranchito entonces sin luz ni agua, en la que sigo en otro lugar con una gran mejora en la calidad de vida al poder comprar la actual parcela en la que ahora vivo con el cobro de la deuda del INEM que se negaban a pagarme y que al fin me permite hacer las inversiones básicas que con el tiempo me conducirían a las comodidades que tengo ahora, enseguida, en el 2001 el infarto, el cambio de vida radical, la recuperación, la paz, la jubilación, entro muy despistado en el mundo de Internet, conozco gente increible a la que continuo queriendo mucho, y la aparición de mis 6 hermanos desconocidos en Bruselas.
Al fin voy a ver a mi madre, pero cuando llego la encuentro enterrada en Bruselas, la ida a Bruselas y el encuentro con mis hermanos fue increíblemente emotivo y feliz, aquí, en Andalucía tiempos de felicidad, la intima relación con gente joven, la falta de consciencia de la edad, desde la atemporalidad que lograron que me creyera, tiempos en que piensan que habría que clonarme jajajaja nunca se me olvidará, si, fueron tiempos muy felices que no se me olvidan, no porque estén muy recientes, aunque pase el tiempo que pase, esas vivencias son imposibles de olvidar ...
Hasta que de repente se produce la caída libre en picado contra no se sabe que, hacia la nada, pero eterna e imparable, la repentina consciencia de la realidad, el encuentro con la vejez, que estaba ahí pero yo no la sentía, la batalla para evitar el ninguneo y la perdida de amistad, que fácil hubiera sido hacerme feliz, tan solo unas palabras, el fracaso en mi lucha y el abandono final, con la batalla perdida, los muertos enredan, el sufrimiento ingente, insoportable, todos mis amigos enviando sus energías positivas que utiliza Lidia, mi salvadora, nunca te lo podré agradecer suficientemente, amiga, muchas gracias Lidia, nunca te olvido.
Y Al fin, libre!
Todo se entremezcla a gran velocidad, viene y va, como si se metiera en una coctelera, se agitara y fuera saliendo todo sin orden ni concierto, lo alegre y lo triste con sensaciones de muerte, pero no pierdo la calma y al final se despejan los nubarrones y regresa la paz, solo ha sido una tormenta mas, quizá un mal sueño, no lo sabría decir, y como bien dicen, después de la tempestad llega la calma, hay que seguir caminando, despacio, estos recuerdos a tanta velocidad y zancadas tan grandes dejan atrás muchísimas cosas sin contar, sin contarme, muchos nombres y vivencias que en otra tormenta, que las habrá espero, surgirán, y así una y otra vez, hasta el fin de mis días, no me asustan, siempre estoy listo para la próxima...
¿Habrá sido un mal sueño? No tiene porqué haber sido malo, porque...
Yo ahora, me siento en paz y viendo la botella medio llena.