
Me llevaron rápidamente para el hospital, hubiera podido llegar antes porque se habían estado peleando los de la ambulancia con los hermanos que ya habían contratado un taxi y no querían perder mas tiempo porque estaban convencidos que me desangraba y me querían llevar cuanto antes a Urgencias, finamente los de la ambulancia, sobre la marcha, les convencieron de que el doctor me tenia que poner plasma inmediatamente en la ambulancia y salimos zumbando para el Hospital que no quedaba lejos.
En Urgencias, cuando me pasaban a la mesa del quirófano, recuperé un instante el conocimiento, y llamé a una doctora que conocia," mira, le dije, no hagan caso a mis interiores, no es sucio, es que se me tiñeron en la lavadora porque la señora metió los interiores con un pantalón azul, pero no es sucio es desteñido ¿O.K?" y perdí el conocimiento tranquilo porque ya no iban a pensar que era un sucio...jajajaja "Esa frase se hizo famosa en el Hospital y se comentó por mucho tiempo, con la consiguiente tomadura de pelo por los compañeros, y los médicos que al verme me decian ¿Que Javier, llevas los interiores desteñidos o es sucio" jajajaja
Estuvieron horas operandome, sobre todo, por lo visto, el craneo lo tenia muy dañado y se me habian metido piedritas del rio, les costó mucho tiempo limpiarlo todo. En días siguientes volvieron a operarme, yo no me enteré de nada, habia perdido el conocimiento y tardé muchos días en recuperarlo, por lo visto llegaron a preocuparse mucho, porque no respondía cuando me querían despertar. A veces pienso que el estar algo pirado con los tornillos flojos, viene de ahí...jajajaja
Un buen día, me despierto (Eso creí yo, pero seguía sin conocimiento) y me di cuenta que estaba en el techo de la habitación mirando hacia abajo, veía a los doctores a mi alrededor operando mi cabeza que estaba totalmente abierta y roja como una sandia, yo les hablaba pero no me hacían ningún caso, es mas, no se daban cuenta de que yo les miraba y les hablaba desde el techo, al cabo de un rato, alguien dijo que desconectaran la maquina porque yo había muerto, yo les gritaba que no, que estaba vivo, pero nadie me hacia caso, enseguida sentí una agradable sensación. sumamente placentera, y me encontré caminando por una especie de túnel de forma cilíndrica, como hecho de nube, de algodón muy banco y con mucha luz, sobre todo al final, la luz era muy intensa, y yo me encontraba muy feliz caminando y tratando de llegar al final porque cuanto mas avanzaba mas felicidad y placer sentía...
Siempre pensé que había tenido un sueño, y nunca se lo comenté a nadie, hasta que un dia en televisión, vi un programa en donde hablaban de casos muy similares al mio, contaban cosas muy parecidas a lo que a mi me había sucedido en el tunel famoso de luz, de gente que se supone habían estado muertos o en el umbral de la muerte y habían vuelto a la vida regresando del túnel. Mi impresión fue muy grande y desde entonces devoré cuanto libro sobre el tema cayó en mis manos. Uno que releo con frecuencia es "La muerte: Un amanecer" de Elisabeth Kübler-Ros, el cual recomiendo. Gracias Silvia, por habermelo prestado, te lo cuido...jajajaja
Pero nunca llegué al final del túnel, lo próximo que recuerdo es que abrí mis ojos y me encontré con los de ella que me sonreía dulcemente al tiempo que llamaba a la enfermera, nunca se me olvidará esa mirada, creo que nunca nadie me miró con tanto amor en el resto de mi vida, y en ese mismo momento me sentí enamorado hasta las trancas. Yo había jugado y bromeado con ella en casa de los Acuña, era una amiguita de la familia de unos 18 años mas o menos, una preciosidad de niña, claro que yo no la veía como niña, le había, y me había robado algún que otro besito, los hermanos me decían que estaba muy colada por mi, pero yo no les hacia caso y la trataba como si fuera mi hermanita pequeña aunque yo le llevara como mucho cuatro o cinco años, pero en aquella epoca yo trataba a las mujeres como amigas, para nada buscaba el famoso amor, solo tenia relaciones esporádicas y todas de indole superficial.
Me dijeron que había estado cuidándome desde hacia unos veinte días, no recuerdo bien, mientras yo habia estado sin conocimiento, en coma, apenas iba a su casa a ducharse y cambiarse de ropa, el resto del tiempo permanecía cuidándome, y pasaba toda la noche conmigo, en fin, yo de verdad que sentia un inmenso amor por ella, me acariciaba con mucha delicadeza y amor, me limpiaba con mucho cuidado porque estaba lleno de heridas que estaban cicatrizando, y cuando le dije lo mucho que la quería y le expresaba mi agradecimiento por todo lo que estaba haciendo por mi, sin importarle quien estuviera en la habitación me besaba en la boca con gran dulzura y delicadeza, eso que ahora a cualquiera le puede parecer normal, no lo era en aquella época, solo las prometidas a punto de casarse besaban a sus novios en publico alguna vez, pero con discreción.
A pesar de mis heridas, yo era muy feliz, lo que no sabia en aquellos momentos es que gran parte de esa felicidad y amor inmenso que sentía, era producido por las dosis de morfina que generosamente me administraban para combatir los dolores que tenia, junto con varias tortillas de pastillas y el suero aquel milagroso en vena que tanta dulzura proporcionaba a mi vida...jajajaja
Así que mi enamoramiento no era tal sino que estaba drogado día y noche. En la medida que fueron los días transcurriendo y yo mejorando, la morfina se fue reduciendo, y con esa reducción, también se reducía mi amor, que ya no lo era tanto, pero si cariño, y mucho agradecimiento, esos dos sentimientos no cambiaron nunca, y al final cuando me dieron de alta, no sentía por ella la misma simpatia de antes del accidente, creo que era algo mas intenso, pero, claramente, ella si estaba enamorada hasta las trancas. ¡ Que buena vaina!
No me querían dar el alta, me dijeron que todavía tenia para bastante antes de recuperarme, pero con mi amistad y la influencia de mi laboratorio, logré convencerles y me fui para Caracas, a mi casa me llevó un colega que, ahora, desde hace años vive en España, somos como hermanos, al llegar a mi casa y tocar el timbre, abrió mi vieja, reconoció y saludó a Antonio, pero a mi durante unos segundos, no me reconoció, de repente, se puso histérica gritando "Genín, que le han hecho a mi Genin, me lo han matado", y miraba a mi amigo como culpandole al pobre de mis males, pobrecita, nos costó mucho calmarla, no me extraña que la pobre no me reconociera, yo tenia deformada la cara, hinchada, con suturas por todas parte, gasas, la cabeza con vendajes.
A mi, se me había olvidado que no había contado nada en casa sobre mi accidente, y había prohibido que les contaran nada, en aquellos tiempos sin teléfonos móviles ni nada por el estilo, y en el interior, las comunicaciones no eran fáciles, los teléfonos no eran automáticos y había que pedir conferencia entre una y otra ciudad, a veces, habia que esperar horas, por lo que no era de extrañar que te comunicaras por teléfono una vez al mes o mas, por eso mi familia no se había extrañado de mi falta de comunicación, así que cuando mi vieja salió del trauma de verme así y se calmó , tuve casi que salir corriendo no fuera a ser que me diera mas golpes de los que me había producido en el accidente...jajajaja
Debo reconocer, que sigo igual, no me gusta alarmar cuando tengo alguna dolencia.
Cuando regresé ya repuesto a Cumaná, pregunté por la niña del cuento amoroso, los muchachos me dijeron que sus padres la habían mandado a vivir con una tía que tenía en Mérida, me llevé un disgusto, yo había decidido que iba a salir con ella, y seguramente, con un poco de suerte, pensaba yo, me enamoraría de verdad de ella, o quizá ya lo estaba, pues no había día que no pensara en ella, y la historia tendría un final feliz, no fue así, nunca mas la volví a ver.
Intenté en mas de una ocasión dar con ella, pero no lo logré, la verdad es que con tanto trabajo que tenia, la vida tan agitada que llevaba, hizo que cayera en el olvido.
Años mas tarde me enteré que a mi salida del hospital, habían hablado con ella, y con sus padres, contándoles que yo no estaba enamorado de ella, que fue cosa de las drogas, en fin, un poco la verdad que ellos y yo creíamos, ella estaba desconsolada, decía que tenia que casarse conmigo, que me amaba, que nos habíamos prometido, por eso decidieron mandarla lejos. Nunca entendí porqué no me llamó por teléfono, yo no tenia el suyo ni me lo dieron cuando traté de obtenerlo, fue una vez mas en mi vida, caer en la situación de que alguien decide que es lo que me conviene, de la misma manera que me han tenido apartado de mi madre y hermanos durante 60 años, espero que sea la última vez, aunque ya no me queda mucho...








