viernes, 22 de junio de 2007

LA CADENA ROTA


Escribe Ely.


Habían pasado más de diez años desde el accidente y aún le dolían los huesos de las piernas y las sentía débiles. Al andar, lo hacía lentamente y con un vaivén de marinero en la cubierta de un barco. Muchas noches despertaba empapado en sudor y se enderezaba con los ojos desorbitados reviviendo aquellos terribles momentos en que todo giraba a su alrededor. La recuperación había sido lenta y parecía no tener fin.

Que lejos se veían aquellos días en que saltaba ligero de la hamaca y después de unos cuantos jicarazos de agua, acababa de despertar para luego sorber despacio el jarro de café y salir en busca de la barca que mansamente lo esperaba amarrada al pequeño muelle en la orilla del Lago.

Las redes dentro, los remos apoyados en los costados y el nombre “ La Conchita” pintado en azul en la proa, ni grande ni pequeña, suficiente para él y su carga de pesca. Ligera como mariposa pero fuerte, con las maderas tan bien ensambladas que más parecía un tronco ahuecado...así de juntas estaban.

A las seis de la mañana enfilaba hacia el centro del Lago y tendía las redes, después sujetaba los remos y se recostaba en el fondo de la barca que flotaba ingrávida y tranquila, a veces se dormía un rato mecido por el movimiento del agua y otras, sacaba un cigarro y colgaba la vista de los aros de humo que lanzaba por la boca. Siempre se quitaba la camisa, el torso desnudo brillaba al sol y una cadena de plata con una imagen de la Virgen de Guadalupe, recuerdo de su Primera Comunión resaltaba sobre la piel morena.

La pesca había sido buena desde que él tenía memoria, se acordaba de su abuelo y también de su padre, luego uno había muerto de viejo y el otro se había ido acabando en la cantina, para el final morir también. Ahora él salía mañana tras mañana para volver a eso de las cinco con la barca llena y el estómago vacío, las hermanas le esperaban en la orilla y le ayudaban a separar el pescado en varias canastas que al día siguiente llevarían al mercado.

Después de limpiar la barca y dejarla amarrada al muellecito se iban para la casa donde se comía hasta tres platos de frijoles con tortillas recién sacadas del comal. Con el jarro de café en la mano se echaba en la hamaca colgada entre dos tabachines y prendía el segundo cigarro del día.

Todo había cambiado con el choque de la lancha de motor que había lanzado la pequeña barca convertida en astillas que se esparcieron sobre la superficie del agua, él, también había salido despedido y después de un dolor horrible que le recorrió todo el cuerpo se sumió en la inconsciencia. Nunca supo cuanto tiempo transcurrió en ese estado. Al abrir los ojos unas paredes blancas y desconocidas le rodeaban, trató de moverse y su cuerpo se quedó quieto, prisionero en un corsé de yeso, no sentía nada... ni siquiera dolor.

Después el calvario de la recuperación. La madre envuelta en un rebozo, sentada al lado de la cama, acariciándole la frente con su mano áspera cuando le creía dormido. Las hermanas que durante el primer mes veían todos los días , aflojaron el paso en el segundo y para el tercero....”____ Sus hermanas le mandan saludes mijo, como ya no hay barca, ni pesca, se jueron pá Guadalajara que les salió trabajo....”

___”Pero amá...y luego?...se fueron solas?

___”No mijo, como creé...se jueron con la Lupe, la del Cojo, como ella ya estaba trabajando por allá...”

___” Ay amá!...si esa vieja está reloca y decían que andaba bien chueca....”

___”Mire mijo, pos ya sabemos como son las lenguas sueltas y además...pos ya no quedaba dinero, ni como ganarlo...Ni modo que no hicieran algo...!

___”Y ora le mandan a usted algo? O ni sus luces?”

___”Pos ellas tienen que vivir. Mi comadre Chona me pasa algo de costura y con eso pos junto algunos centavos, aunque no más sea pá venir a verle mijo”
Cerraba los ojos, no quería saber más....No tenía fuerzas para saber más.
Pasaron ocho meses y por fin pudo salir del hospital. La ropa le quedaba tan grande que tuvo que sujetarse los pantalones con un mecate para que no se le cayeran. Ayudado por Doña Concita llegó a su casa y se dejó caer en la hamaca, en ese momento se le abrieron las compuertas de los ojos y pudo llorar.

___! Y luego mijo?...!ándele, no llore!..ya está en su casa y Dios no abandona....

___!Dios no abandona?...!Dios no abandona?....!con una chingada....! ¡Mire como me dejó!...y a mi...por qué? Yo que l´hice?...!segurito que al julano de la lancha no le pasó nadita y se quedó tan quitado de la pena.....!

En todo el tiempo jamás había preguntado, ni ella le había dicho.

___”Me dieron un dinero, mijo, de eso he seguido comiendo...___Dijo Doña Concha muy bajito

___”!órale!...Y cuanto pagaron los cabrones por mí?.....por mi barca?...por mi trabajo?... por mi vida?___Los sollozos le cimbraban el cuerpo.

Doña Concha asustada atizó la lumbre del anafre y puso una olla con agua.

___”Mijito, cálmese! Mire, le voy hacer un tecito de tila....”___Poco a poco se fue calmando

___”Diga amá y mi cadena con la virgen?...no se la dieron cuando me llevaron al hospital?

___”Cual cadena mijo?

___”La de mi Primera Comunión, la que siempre llevaba al cuello....”

___”Pos sabe, no, no me la dieron, no me dieron nada....yo andaba rete atarantada....

De todo esto habían pasado ya diez años, en ellos se había ido Doña Conchita. Una mañana siguió dormida hasta que él comprendió que no iba a despertar. La acompañó hasta el pequeño cementerio y se quedó de pié mientras la enterraban porque las rodillas se le habían quedado rígidas para siempre. De sus hermanas no le llegaron ni siquiera chismes. La ciudad las fundió en el anonimato.

Cada tarde caminaba bamboleándose por el inmenso desierto que había quedado después de que el lago se secara. Buscaba huellas de su barca, algún pedazo de madera que hubiera quedado varado en la tierra del fondo que ahora se agrietaba al aire.

Una mañana gris, vio un trozo de madera con algo de metal enredado y se agacho con dificultad para recogerlo.

Era una pequeña tabla carcomida, semiborrada, pero donde aún se podía leer “La Conchita” y una cadena renegrida con la medalla de la Virgen de Guadalupe liada en ella.

La recogió con cuidado y le fue sacudiendo poco a poco la tierra pegada. Por un instante sus ojos se llenaron del azul del Lago, del verde del horizonte, sintió en el estómago el balanceo de la barca y una brisa húmeda le acarició el rostro surcado de arrugas.

Con un profundo y doloroso suspiro apretó entre las huesudas manos el roñoso metal... era todo lo que quedaba de su vida.

Se encaminó despacio hacia su casa y esa noche durmió más tranquilo en la hamaca.

ESP.

15 comentarios:

Angie Sandino dijo...

Genin, que hermoso relato... ahora entiendo porque me invitaste a leerlo. Sabes? la Virgen de Guadalupe es, para la mayoría de nosotros los mexicanos, un punto y aparte, le tenemos un amor ciego y es una relación muy de madre-hijos tan real que pasa de anticuada.
Me conmovió mucho el final de tu historia.
Un beso!

Susymon dijo...

Que historia más bella, sencilla, tierna con las realidades de la pobreza y el trabajo artesanal de tantos pescadores, firme creencia en la Virgencita que toma diferentes nombres pero al fín y al cabo es Nuestra Madre, felicitaciones Ely, felicitaciones Genín por tener una amiga que escriba tan lindo. Un abrazo!!!

Jake dijo...

me gustó y me hizo recordar...cuando era chica, unos diez años, mi abuela Rachid (Rebeca en árabe) me regaló un camafeo...lo perdí o me lo robaron a eso de los trece años de edad.
el tema es que siempre miro en las casas de antigüedades con el anhelo de verlo.
es una historia preciosa,
Genin te dejo un abrazo.
y a la Ely otro!

Rodrigo dijo...

Oi, achei teu blog pelo google tá bem interessante gostei desse post. Quando der dá uma passada pelo meu blog, é sobre camisetas personalizadas, mostra passo a passo como criar uma camiseta personalizada bem maneira. Até mais.

Alichín dijo...

Genín: Hermosísimo relato y excelentemene expresado por Ely. Mis felicitaciones para ella.
Soy devota de la Guadalupana y mucho. Como es la Reina de América nos protege a todos de este lado del mar. Sus misterios son grandiosos. Recibe un fuerte abrazo.

Ferípula dijo...

Ely: la fe hace milagros, no me cabe la menor duda.

Genín: perdoname la demora... recién vusvo a postear después del problemita.
Un abrazo!

Feliz verano pata ustedes!

Anónimo dijo...

Para Ely: Sigues deletándonos con tus relatos. Me alegro que estés con nosotros. Una bonita historia que hace juego con tu forma de escribir.

Un abrazo para tí y otro para el colega Genio.

Airblue :-)

muxica dijo...

Precio y tierno texto, me encantó. me quedo cerca de tus letras.
Un abrazo

PIZARR dijo...

Por fin he leído despacio los dos relatos, no podía " irme" sin leerlos.

No me sorprendes Ely, ya se como escribes, por suerte ya te leí hace tiempo.

Genin.... que buena idea tuviste al invitar a Ely a escribir en tu blog, ya que ella no se decidía a hacerse uno propio.

Bueno pareja un beso muy grande y hasta mi vuelta.Air acabo de verte, otro beso muy grande.

Al resto de visitantes, un saludo desde el mundo de los sueños.

Rïzer dijo...

Tu amiga deberia escribir un libro (si no lo hizo ya). Bellisimo.

Gracias por tu visita

Chela dijo...

Querido Genin ¡menuda invitada de honor que tienes en tu página!...

¡Que relato tan tierno!.Cualquier pequeño objeto de las personas que se han ido nos emociona, nos llena de recuerdos, nos da paz, como si la persona ausente nos hablará a través de ellos...

Abrazos para tí y para Ely.

NORKA dijo...

MI APRECIADO AMIGO, PASO A SALUDARTE.

EXCELENTE RELATO.

UN BESO DE CHOCOLATE VENEZOLANO

Airblue dijo...

¡Cuántos amigos, Genio !!! Por algo seraaaaaaaa¨.

:-) AIR

Genín dijo...

Muchas gracias a tod@s por las visitas, me alegro que les gustara, los que conocemos a Ely ya la habiamos leido y conociamos su calidad.
Por último insistir en que el mérito es de Ely exclusivamente, la escritora, apenas yo lo que hago es publicarlo, y tener el privilegio de ser el primero en disfrutar de su lectura
Saud, Genín

Kretamaris dijo...

Triste historia, Ely, muy emotiva... me ha traído recuerdos tristes de mi infancia. A mi padre, cuando volvía una noche de trabajar, lo atropelló y lo dejó tirado medio muerto en la carretera un niñato rico que iba conduciendo completamente borracho. Han pasado muchos años de aquello, pero como el dice nunca volvió a ser el mismo ...¡cómo la imprudencia de algunos puede destrozar la vida de otros!
Ely,¡por fin he podido leer algo de lo que escribes! Tienes un don maravilloso,felicidades, me alegra que lo compartas con nosotr@s.
Gracias Genín.
Besos.