martes, 14 de agosto de 2007

Cuando no hay invierno en el corazón...


Esta noche he estado viendo una película, ambientada en los USA, era pleno invierno y se veían las calles desiertas, nevadas, hacia mucho frío, las imagenes se lo transmitía a uno, y eso que aquí estamos en verano, en el supuestamente mes mas caluroso del año...


El paisaje del campo, también desangelado, desapacible, inhóspito. De vez en cuando se veía pasar a alguien aterido de frío, a toda prisa...


Mi cerebro, mis recuerdos, me trasladaron a Montreal, Canadá, hace ya trentaytantos años, cuando en medio de la que dijeron fue la mayor nevada de la década, con las calles sin tráfico porque la nieve no dejaba circular, mi esposa estaba a punto de dar a luz mi primera hija.


En contraste con ella, que estaba de lo mas calmada, yo estaba nerviosisimo llamaba por teléfono a todas partes para lograr que un

vehículo nos llevara rápidamente al hospital. Pero los taxis decían que no podían circular, la policía... la policía estaba atascada con la cantidad de llamadas en su centralita. De repente me acordé que muy cerca de mi casa, había una estación de bomberos y a ella me dirigí a trompicones por la nieve, era verdad, no se podía andar y mucho menos se podía circular en un vehiclo por las calles , y mucho menos yo, que toda mi experiencia de conducir con nieve se reducía a un poquito que vi en Los Andes. Nada que ver con esto. El resto de mi experiencia era en Caracas, sorteando como podía los vehiculos para llegar a mi destino...


Pero de nieve, en Caracas, nada.


Los bomberos se portaron muy bien, me dijeron que no había problema que ellos llamarían a un taxi de los que había equipados para la nieve. Poco después, bastante lentamente por cierto, llegamos al hospital sin problemas. El parto fue normal y nació mi preciosidad de hija, que el destino caprichoso quiso que fuera canadiense, como su madre...La próxima, seria una preciosidad caraqueña...


Desde la ventana del hospital, el paisaje no me parecía, gélido, desangelado, hostil, solitario, como en la película de hoy. Me parecía cálido, alegre, feliz...Mi hijita estaba bien, era preciosa y su madre, también. Y es que en esos casos no llevamos inviernos desapacibles en el corazón...


13 comentarios:

Airblue dijo...

Es uno de los post más preciosos que han salido de ese corazón tan grande que tienes Genio. Porque hay escritos que salen directamente de él. Debe de ser porque hablas de algo tan grande como es la maternidad. Ni los más gélidos inviernos pueden quitar el calor que se siente.

No me gusta el verano, desde que dejé de ser niña no me gusta. Si te fijas, las calles estan sucias, la ciudad desangelada, la gente no se viste, alpargatas, cuerpos brillantes y poco cuidados. A lo mejor exagero, pero no me gusta el verano.

Un abrazo muchachote.

AIR

Angie Sandino dijo...

Que lindo que puedas tener estos recuerdos y que hoy nos los compartas, mira tu que parece una escena de película, la mujer a punto de dar a luz, el esposo nervioso y las calles cerradas por la nieve, y el final... feliz con la sonrisa de un padre que abraza su pequeño y hermoso tesoro...

besos mi estimado y dulce amigo!

abuelonet.es dijo...

Igual que dice angie sandino, que preciosos recuerdos-
saludos

Mariale divagando dijo...

Qué bonito post!!

Kayara dijo...

Que hermoso Genín¡
Qué linda es la vida a veces, a pesar del frío y de los obstáculos...yo no creo que mi padre recuerde nada del día en que nací, así que me parece que tus hijas son muy, pero que muy afortunadas...

Salud y cariño

Kay

Anónimo dijo...

En este mundo traidor

nada es verdad, ni es mentira,

todo es segùn el color

del cristal con que se mira...

Los elementos pueden ser los mismos, los grados de calor o frìo, completamente iguales, la situaciòn econòmica, buena o mala... lo ùnico que va a marcar la diferencia es la forma en que el "Yo interno" haga frente a las circunstancias.

Es bello un cuarto de hospital cuando alberga una nueva vida en los brazos de su madre aunque sea modesto

Es terrible un cuarto de hospital que gime con los estertores de una vida que se apaga, aunque sea de super lujo.

Para un niño, maravillado que mira una nevada, detràs de los cristales de un cuarto amigo y protector, es como un paisaje màgico.

Para el que està en la calle, y apenas se cubre con harapos, es una pesadilla de agujas de hielo.

No sabes cuanto me alegro Genin, que guardes esos recuerdos hermosos
Al fin de cuentas son los recuerdos los que nos hacen seguir adelante.

Besos Ely

Genín dijo...

Air:
Como dice Ely en su post, todo depende de as circunstancias de cada quién. Me alegro que te gustara.
Angie:
Si al tiempo de recordar, por la peli que estaba viendo me vino el recuerdo de aquel terrible invierno, que seguramente lo fue, tremendo para muchos, pero lleno de felicidad para mi...
Abuelonet:
Si, esta vez los recuerdos llegaron agradables, ya sabes, otras veces no es así...
mariale divagando:
Me alegro que te guste, bienvenida.
Kayara:
Seguro que tu padre se acuerda perfectamente, lo que pasa es que, como yo, hasta ahora, no lo ha comentado.
Ely:
Si querida amiga, tienes toda la razón del mundo.
Por cierto, nos tienes abandonados sin enviarme nada tuyo para publicar desde que te informé la ultima vez, que en el archivo que me mandaste, no había nada, estaba vacío. Te lo he dicho por correo un par de veces pero no me has contestado.
Salud, Genín

Ferípula dijo...

Que historia tan particular!!!!
Una hija canadiense...otra venezolana...vos sos español???? Qué experiencia cosmopolita!!jaja!!!
Es cierto lo de las miradas..sin hielos, cuando el corazón fluye en calidez...
Besos!!! Y el 28...con tomates o sin tomates...te venís al pelotero!!! :)

Genín dijo...

Feri:
Si que ire el 28...jajajaja
Nacido en España, Venezolano de adopción, y casi canadiense, no por un poquito... pero sobre todo lo que siento en mi corazón, es que soy Ciudadano del Mundo...
Un besote y...saldud, Genín

Alichín dijo...

Queridísimo amigo: ¡Con ese grande y maravilloso corazón que tienes siempre en él será primavera! Un precioso post lleno de amor y ternura... Esos recuerdos que atesoramos y donde el afecto es protagonista, son los que hacen que permanezcamos en la estación del renacer y el despertar de la naturaleza. Imagino la expresión de tu rostro mientras rememorabas
cada instante de aquel entonces, con una leve sonrisa y los ojos brillantes, iluminados con la luz de tus grandes amores. ¡Una dulzura! Amigo, se te quiere bien y mucho. Un fuerte abrazo...

Alleta dijo...

Ahh que lindos recuerdo, menudo dia el que escogio tu hija para nacer =)

Rïzer dijo...

Lo que nos puede evocar una simple pelicula, aunque sea yanki.

Bonito recuerdo. Yo tambien recuerdo momentos asi como si fuesen ayer. Aunque no tan cercanos como los tuyos.

Neres dijo...

pues cuanta diversidad en tu familia, es una preciosa historia para contar de ese primer bebecito, es del tipo de cosas que uno no se cansa de contar porque las vive cada vez que lo hacemos, y volver a sentir esa felicidad, ese calorcito en el pecho, de eso se vive mucho más tiempo, mucho más.

Preciosa historia, besos dobles Genín